Hoy encontré una pequeña libreta, muy pequeña, con muchos años, rústica, artesanal. La abrí y había un poema de mi madre, escrito a mano, con linda letra, esa letra de maestra como decía mi padre. No sé de cuándo es porque no tiene fecha. No sé si estaba terminado o si era solo un "bosquejo". Lo que sé es que estas melancólicas palabras son preciosas, son de mi madre. Se llama CICATRIZ A CONTRALUZ y los transcribo tal como está escrito. De refilón volví a mirar el azulejo rasgado del baño y su sutil arabesco, me traicionó la mañana. Una cicatriz a contraluz le marcaba su inevitable parpadeo, su polvoriento final junto a mis pies cuando cualquier día de estos, el claro grisado de su vida no esperará más y se desprenderá como un fruto imaginario sobre el mar estrepitoso, sollozante bailarín quebrado por las baladas del tiempo. Sí, ya me lo veo venir. Una de estas mañanas me encontraré con una herida ...
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