Hace pocos días esperaba a mi marido en la puerta de un teatro de la calle Corrientes. Había llegado un ratito antes y entonces entré a una de esas típicas librerías de la avenida de los teatros. Sabía que no iba a comprar nada pero igual miraba interesada las ofertas. De repente se armó un revuelo. Un vendedor tomó del brazo a un joven, ese que estaba mirando la mesa de la izquierda, lo llevó a la entrada y le pidió que le devuelva lo robado. Con un gesto casi automático revisé mi cartera para ver si mi billetera seguía ahí. Me avergoncé de mi misma. Entonces vi que el joven sacó 2 libros de los bolsillos de su campera. 2 libros. 2 libros. El vendedor llamó a un policía, el de la esquina, que se lo llevó del brazo para... seguramente para nada. Me quedé unos momentos más en esa librería típica de la calle Corrientes y mientras daba vueltas por entre las mesas me acordé del libro del poeta y librero Héctor Yánover, Memorias de un Librero....
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