NO ME GUSTAN LAS MALAS PALABRAS. ¡Y eso que los argentinos somos “muy mal hablados”! dirían las viejas, entre las que me incluyo. Las digo, sí, en ciertas circunstancias por ejemplo cuando estoy muy enojada, pero no me gustan. Me molesta ver películas con muchas malas palabras, escuchar conversaciones donde una sobre tres palabras son malas palabras. Antes uno sabía dónde, cómo y cuándo largar alguna mala palabra. Hoy no hay límite. En radio, en televisión, en las películas, en las entrevistas… todos dicen malas palabras como algo natural a nuestro idioma. Pero bueno, la curiosidad mata al hombre y al gato (pero ayuda al tigre a sobrevivir según Paulo Coelho o no se quién) y cuando una amiga me pasó el dato de este libro, entré a distintos sitios para saber de qué se trataba. Y aquí me ven compartiendo un libro de Adam Mansbach que se llama “Go the f…to sleep” y que se vende como pan caliente. Según la ficha en Le...
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