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Mostrando las entradas etiquetadas como Pekin

POSTALES - PEKIN II

2001 - Sigo con mis viejas y descoloridas fotos de China. ¿Qué hicimos? Además de la muralla china y una clínica privada carísima (porque mi hijo tuvo un ataque de asma bajando de la Muralla) visitamos los Templos, la ciudad Prohibida, la inmensa Plaza Tiananmén, una casa de té, un mercado y otras obviedades. No, no visitamos los huntong, esos callejones que forman parte del casco antiguo de la ciudad. El gobierno ya había empezado su destrucción, a esconderlos y a reformarl os para una atracción turística más de la ciudad. Fue a lo único que me opuse, para sorpresa de nuestra guía. No me gusta interrumpir en demasía el ritmo de la gente, aunque el turismo es un poco eso: robar una foto a la caligrafía con agua, práctica callejera muy común en los parques de la ciudad, o de un pekines paseando en pijama o de la apertura trasera de los pantalones de los chicos. Debería volver para ver esta ciudad con otros ojos. Sí, si , ya sé. No es el momento.  Hasta el año 2000 habí...

POSTALES - PEKIN I

Pekín. Ciudad inmensa, ciudad prohibida, ciudad de bicicletas, ciudad en plena ebullición. Estábamos en un gran hotel. Desde la ventana veíamos una larguísima avenida comercial con mucho movimiento. No pregunten cuál porque desde que yo fui a ahora, la ciudad se ha convertido en un mega mega mega ciudad. El hecho de viajar con 2 de mis hijos despertaba mucha curiosidad, más aún cuando yo les decía que tenía 4. Me preguntaban si podían sacarse una foto con ellos, es decir que ahora entre los recuerdos tengo fotos de chinas con vestidos de novia con mis hijos, de chinos en uniforme con mis hijos, de pasantes desconocidos con mis hijos. En ese entonces no era tan supersticiosa como ahora, ahora ni se me ocurriría permitir una cosa así. Me acuerdo que lo primero que hice fue llamar a mi madre, como lo hacía todas las semanas. Todo funcionaba mejor que en Birmania y había que aprovechar. Me acuerdo como si fuera hoy. La llamé y le dije, entre lágrimas: Mamá, estoy en Pekín. ¡No l...