Como todos los años

Como todos los años, en esta época, hago mis donaciones: Unicef, Croix Rouge, Médicos sin fronteras, Handicap internacional. Desde hace mucho tiempo que lo hago.

Pero cuando leo notas como ésta:  Mendigos, captadores y confusión se me hace un vacío. ¿Es que mi mínimo mínimo mínimo aporte sirve para algo?¿Para cuántas vacunas? ¿para una prótesis? ¿un plato de comida? ¿Varios? ¿un ladrillo? ¿un cuaderno? 

No lo sé. Martín Casariego dice en su artículo: "...Pienso en las cuantiosas donaciones hechas a la Cruz Roja para ayudar al país tras el terremoto de 2010. Hay informes que dicen que con casi 500 millones de dólares recaudados para ese fin, la Red Cross estadounidense construyó… ¡seis casas, de las miles que prometió! Lógicamente, con esos precios, cinco años después siguen pidiendo donativos para reconstruir Haití. Por supuesto, el dinero se fue también en otras cosas. Lo malo es que esas “otras cosas” incluyen, además de conducciones de agua o eléctricas, altos sueldos y mordidas..." . 

Todos conocemos algún escándalo, protestamos contra el gasto de marketing de estas asociaciones, criticamos la oferta casi turística que se ofrece en nombre de la "ayuda al prójimo" sin embargo uno sigue aportando porque "...También hay, claro, mendigos de verdad, y ONG que aprovechan al máximo sus recursos (...) ¿Cómo distinguirlos? El mundo… ¿Por qué es todo tan complicado?..." - se pregunta Casariego.

Es cierto. Muchas veces nos preguntamos a quién y para quién. Es cierto. Es difícil distinguir pero hay que creer, hay que hacerlo y pensar que quizás alguna de esas gotas que salen de este  chorro de agua sea nuestro aporte. 




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