IDEAS 2


Otro artículo que conservaba en mis archivos. LA BIBLIOTECA DE LA DISCORDIA por Andrea Aguilar.  Esta vez un artículo sobre el futuro de la mítica New York Public Library. Un artículo muy interesante sobre el proyecto del arquitecto birtánico Norman Foster: el Central Library Plan. 




El proyecto de la discordia se llama Central Library Plan y consiste en la profunda remodelación de una de las joyas de Nueva York: la sede central de su biblioteca pública, ubicada en Bryant Park. Artículos a favor y en contra, manifiestos y hasta campañas de relaciones públicas han ido calentando el airado debate en torno al futuro de este emblemático edificio, una discusión que arrancó hace dos años y que desde el comienzo desbordó los aspectos formales de la intervención propuesta. ¿Se trata de la creación de la biblioteca más grande abierta al público en la historia de la humanidad, como defiende su presidente Anthony Marx, o de un palacio al presentismo, como lo calificó el académico Edmund Morris, feroz crítico del plan?  [...] De acuerdo con las ideas que guían el plan, la New York Public Library cerrará y venderá dos de sus 84 sucursales de préstamo. Una está ubicada justo en frente de la sede central y la otra que se encuentra en la calle 34, en las inmediaciones de la Morgan Library. La venta ayudará a costear parte del proyecto cuyo presupuesto ronda los 300 millones de dólares, –150 de los cuales serán aportados por la alcaldía–. Además, esto permitirá ahorrar cerca de 15 millones en gastos de mantenimiento de las sucursales que desaparecerán, dinero que se podrá reinvertir en nueva contratación de personal y de materiales. La biblioteca se encuentra entre las cinco más importantes del país, sólo por detrás de la Library of Congress en volumen, pero a diferencia de esta institución que recibe 200 millones de dólares anuales del erario público, la New York Public Library tiene que recaudar la práctica totalidad de sus fondos.[...] Según el plan de Foster el edificio central diseñado en 1911 por Carrere & Hastings – volverá a conjugar su función de biblioteca de consulta con la de préstamo, como antaño. Para ello se diseñará una biblioteca dentro de la biblioteca, las siete plantas de almacén de libros –las estanterías cerradas al público o stacks– bajo el Rose Reading Room desaparecerán, pero esta sala de lectura quedará intacta. El plan inicial contemplaba que cerca de tres millones de libros serían trasladados a nuevos depósitos fuera del edificio, donde las condiciones de conservación son mejores, pero habría que pedir que los trajeran a la sede central para ser consultados.
[...] No ha faltado quien ha tratado de plantear esta batalla como un enfrentamiento entre académicos y pueblo llano, porque lo que se ha debatido hasta ahora no ha sido tanto la forma sino la función que esta adorada institución está llamada a jugar en el futuro. Para unos se trata de una burda desacralización, para otros de una visionaria apertura de puertas que asegurará la viabilidad económica y su adaptación al futuro. “La renovación añadirá más de 1.800 metros cuadrados de espacio público. Me pregunto sin embargo si lo que realmente quiere decir público es popular. Los académicos también somos personas y empezamos a sentirnos, bueno, si no amenazados, cada vez más desplazados.












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