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Leo, veo y comparto: Ausencias



El otro día leí un artículo sobre "La muerte y los niños" . Empezaba así: 


"Los adultos evitamos pensar en la muerte. Seguramente no existe un miedo mayor. Algunos personas tienen creencias religiosas y confían en la existencia de otra vida después de la muerte; otros no creen en eso, otros ni quieren pensarlo, otros buscan respuestas más científicas de la existencia. Sean cuales sean las creencias a veces a grandes y a chicos no es difícil entender y aceptar la muerte. El dolor de la pérdida o separación de los seres queridos es lejano, incomprensible". 


Cuando yo era chica, en mi casa no se hablaba de la muerte. Yo no conocí a mis abuelos y mis padres jamás nos llevaban a un cementerio. Cuando mis padres perdían a alguien querido, no se hablaba del tema, solo se sentía la pena por la casa. Por lo menos esos son mis recuerdos.
Seguramente eran actitudes protectoras y optimistas ante la vida. La vida continúa pero la muerte forma parte de ella. Muchas veces los adultos evitamos hablar abiertamente sobre ella delante de los pequeños de la casa.
Es un tema doloroso, sin duda, pero cuando llega el momento, y más aún si nos sorprende, muchas veces no sabemos cómo explicar a un "chamito" el vacío y la pena que deja una muerte, ni sabemos cómo hacerles más liviano la noticia. 

Mi padre se fue hace mucho mucho tiempo. Por suerte para una personalidad como la mía, la tristeza que me trajo su muerte solo se la  tuve que explicar a mi alma. Cuando murió mi madre, fue diferente. Por primera vez, tuve que explicarles a mis hijos la muerte de un ser querido. Y lo hice a través de un libro. Un libro que me ayudó a escaparme de las explicaciones religiosas que no me llenan y a transmitirles lo que para mí era muy importante: recordarla con amor y sonrisas. 

Elegí un libro (para los más chiquitos y existe en francés y en inglés) que se llama Au revoir Bléreau de la autora e ilustradora inglesa Susan Varley.  Es la historia de la muerte de un tejón, el habitante más viejo del pueblo. Todos los animales amigos lo recuerdan y hacen las cosas que al tejón le gustaban hacer. 
Página a página, de una forma muy sencilla, se explica como podemos continuar a pensar en la persona que se fue,  recordándola con sonrisas y sobre todo con la esperanza de que la vida continúe bella, linda a pesar de las ausencias.

No sé si Au revoir Bléreau es bueno o malo, no sé si mis hijos recuerdan esta historia, pero sé que este libro me sirvió por su sencillez y porque fue el que me ayudó en un momento de ausencias. 






Un tejón es una animalito de la familia de la comadreja, el armiño o la marta. Es muy común en Europa y América del Norte. Una de sus características es su cabeza blanca, con dos franjas negras laterales y aunque no está en vía de extinción, su especie está muy protegida. 

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Este poema se lo regalo a mi sobrino Juan Ignacio, ya adulto, padre y con barba pero que para mi seguirá siendo mi Juanito. 


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