Yo abrazo, tu me abrazas, nos abrazamos


Abrazar es un terapia generadora de bienestar que puede reducir muchos dolores. Además alivia la ansiedad, calma los nervios, derrota el miedo, fortalece la autoestima, desbloquea física y emocionalmente, devuelve la alegría, aquieta el alma y hasta retarda el envejecimiento. Todo esto y mucho más.
En un libro que se llama "La terapia del abrazo" de Kathleen Keating explica que los abrazos ayudan no sólo a sentirnos bien, nos hacen bien, nos llena de satifacciones sino que también favorece el buen desarrollo de la inteligencia de los niños. Según la doctora Keating, son necesarios "cuatro abrazos diarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer".
Los expertos en abrazos dicen que "abrazar es un arte" aunque sea una de las formas más naturales y espontáneas de demostrar afecto.

Hay que saber que hay distintos tipos de abrazos. Abrazos de oso, abrazos sándwich, abrazos grupales, de corazón, oriental, impetuoso, de costado... y algunos más. Sea cual sea, el abrazo es gratificante e inolvidable. Un abrazo sincero siempre quedará en nuestra memoria.
Entonces, allí vamos: ¡abracemos! ¡recibamos abrazos! ¡demos abrazos!

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