Insólito

"Tomé con mucha alegría que entren libros de afuera. Estamos volviendo a la normalidad, corrigiendo una situación anómala desde el 2010 cuando con la excusa de la protección de la industria nacional nos perjudicaban a los lectores a los editores y a los libreros. El idioma castellano es muy grande y los editores que trabajamos dentro del castellano trabajamos pensando en todos", dijo Trinidad Vergara, presidenta de la Cámara Argentina de Publicaciones con respecto a la apertura de la importación de libros anunciada por el Ministerio de Cultura. 


La medida salió en todos los medios y fue festejada por algunos y criticada por otros, como toda noticia. Pero hubo una nota al respecto que me llamó mucho la atención, la del diario Página 12, Medida para leer entre líneas .Quería leer otra campana sobre esta medida y ahí la tenía.



"Nada nuevo bajo el sol de este verano. Más que "liberar los libros", como proclaman algunos comunicadores, el Gobierno libera el negocio para los monopolios de la edición sin propiciar alternativas que protejan el trabajo de las pequeñas y medianas editoriales...". Así empieza Silvina Friera, autora de la nota. 

La nota continúa con comentarios de libreros, editores que, con justa razón se inquietan. Hablan de un mercado en donde ganará el más fuerte, el monopolio del papel, el no poder competir con las grandes editoriales, las condiciones de producción de la Argentina etcétera.

Hasta ahí todo andaba bien hasta que me encontré con los comentarios del poeta Sandro Barrella, encargado de la librería Norte de Débora Yánover que decía en los últimos párrafos de la nota: 

 “...Todo lo que está sucediendo es espantoso. Lo del libro es muy chiquito en relación a esta especie de golpe de Estado institucional. Siento que hay una puesta en práctica de un golpe, avalado por la corporación judicial y con el adormecimiento de la clase política”, advierte Barrella. “La patronal histórica de la oligarquía argentina invita a un baño de sangre que hay que tratar de evitar... Yo siento que hay una provocación muy grande de empujar al borde casi de la ilegalidad a cualquier intento de decir: ‘esto que están haciendo no se puede hacer’. En ese sentido digo que es casi nimio lo que pasa con el libro, cuando tenés un ministro de Economía que te amenaza con perder la fuente de trabajo si pedís el aumento que te corresponde. Si el ministro de Economía te amenaza, estamos jodidos”.


No entendí mucho este final. Volví al título de la nota para ver si realmente estaba leyendo algo sobre la medida de abrir la importación de libros. Releí "...La patronal histórica de la oligarquía argentina invita a un baño de sangre...una puesta en práctica de un golpe..." estas frases me volvieron a sonar y me sonaron tan mal como en la primera lectura. 


Quizá sea yo una burra y no entienda nada. Quizá sea yo una injusta y egoísta porque no imagino que el acto de liberar la importación de los libros derive en una frase tan fuerte como: el baño de sangre.

"...cualquier intento de decir: esto que están haciendo no se puede hacer’- dice el señor poeta Barella. 


Y es esta frase la única que pude retener de todo el artículo porque estos últimos años de la Argentina, de ilegalidad completa, fuimos muchos los que decíamos "esto que están haciendo no se puede hacer" pero ¿sabe qué Señor Barella? lamentablemente muchos hicieron oídos sordos. 

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