Un lugar

Gracias a mi hija Caroline por mi mundo fabricado y mis valijas

Cuando yo era chica cantaba esta canción:
 "Voy a dar la vuelta al mundo montada en burrito ito, 
un burrito con cara de angelito, 
que vuele por el cielo y que no de brinquitos..." 

Y ahora, que apenas he pasado el medio siglo, pienso en todos los caminos que he recorrido. Son muchos e intensamente vividos. Por eso, hoy, decidí hacerme mi propio mapa, mi mundo para encontrar en mi memoria los lugares que quiero. Tengo ganas de hablar en voz alta de imágenes que no se olvidan, colores y olores que no envejecen.


Jacarandás

El primer lugar que encuentro en mi memoria es la ciudad de Buenos Aires. Nada tiene que ver con la cronología de mi vida, sino con las ganas de que este lugar sea el primero.
Hace muchos años que me fui, pero cuando cierro los ojos, sé que en Buenos Aires sale el sol entre jacarandás y rosales. En Buenos Aires se huele el jazmín de la casa de una abuela y los asados del domingo del vecino. Me gusta Buenos Aires. Me gustan sus medialunas, el diarero de la esquina, el café del domingo a la mañana. Me gusta Palermo, me gusta el Teatro Colón. Me gustan los tostados de jamón y queso y la Plaza San Martín. Me gusta caminar por sus calles anchas y comer empanadas. Me gustan los helados e ir al museo Malba. Me gustan los teatros y la librería El Ateneo Grand Splendid de la calle Santa Fe pero más que como librería, me gusta porque ahí ví, con mi amiga Natacha, unas 10 veces la película Melody cuando el Grand Splendid era cine-teatro. Porque ahí vi El Exorcista con mi amigo Felipe, porque ahí vi con mi viejo Un hombre y una mujer y La guerra y la paz. Me gusta la Plaza Rodriguez Peña y los ombués. Me gusta pensar que allí, en Buenos Aires, viví y que forma parte de mis recuerdos.

"Las" empanadas
"Melody"

Librería Ateneo-Grand Splendid
El ombú de Plaza Francia




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