Un lugar: un paseo de colores


Hace unos días paseé por Madrid. Pero no por el Madrid turístico que conozco desde hace 30 años. Paseé por el Madrid donde vive mi hermana. Era un sábado divino de sol y calor y fuimos hasta el barrio Malasaña. Fuimos a la Plaza 2 de mayo, a la feria artesanal donde se venden las camisetas con poesía, las camisetas de Ponte una poesía, entre ellas dos camisetas con mis poemas (no hay que olvidar el marketing). El barrio Malasaña es famoso por dos revoluciones importantes. La primera, el alzamiento contra la ocupación napoleónica en 1808. La segunda, casi 200 años más tarde, la revolución de La Movida de los años (19) 80 que otorgó al barrio el estatus de contracultura y personalidad rockera. Es un barrio  muy divertido donde las plazas están llenas de terrazas para atender al Madrid alternativo. Es un barrio lleno de tiendas, bares, cafés, restaurantes y siempre abarrotado de gente. Es un barrio con mucho movimiento, edificios antiguos, con balcones soñados, calles angostas, graffitis, bares, bares y más bares, niños, niños y más niños y un acento argentino en el aire.  Sí, había argentinos, argentinos y más argentinos de un lado y del otro del mostrador. Unos paseando como yo, otros atendiendo un bar. Unos jugando con sus hijos, otros vendiendo camisetas con poemas, unos vendiendo empanadas, otros botas de Mary Poppins. Me gustan esas plazas, esas calles de España donde uno ve pasar el día mientras se come unos pinchos de patatas, se toma una cañita o un café con amigos, luego alguna que otra aceituna rellena, unos trocitos de jamón, patatas fritas...y paf! así pasa el día. Me hizo pensar a no sé cuál de los nuevos barrios de Palermo de Buenos Aires. Cuando yo era chica había el Palermo viejo, el Palermo de los enamorados, el Palermo chico, el Palermo paquete, el otro menos... ¡ahora hay no sé cuántos más! pero bueno eso no viene al caso ahora. Hablemos de Malasaña. El barrio de Malasaña en Madrid está lleno de negocios originales, otros con cosas que no se distingue ni que venden ni a quién le venden. Malasaña tiene un desorden urbanístico que me divierte. Un lagarto pintado en una pared, ropa colgada de un balcón, lindas librerías, una crepería, sillas al sol...un barrio creativo que atrapa a toda clase de "tribus urbanas", dije “a todas”. Un barrio ecléctico, bohemio chic, mezclas raras. Y así pasó la tarde del sábado en un lugar de Madrid, con mi hermana. Comí una empanada no tan buena como las Made in Argentina puras pero buena. Tomé un café en un bar donde se oía Bette Midler cantando The Rose, una canción que me transportó a mis 20 años. Comí una crêpe no tan buena como las francesas pero buena. Todo eso en lugar lleno de colores. Y les cuento que ese día las camisetas de Ponte una poesía hicieron récord de ventas (y si...mi marketing no tiene límites). Cantemos para festejar. 





Enlaces y cosas que me gustaron: 

Las dueñas de Ponte una poesía en la Plaza del 2 de Mayo, Madrid

Happy Day Bakery C/ Espiritu Santo, 11, Madrid






Crêperie La Rue - C/ Espíritu Santo, 18, Madrid




Librería Pictures of Lili - C/  Espíritu Santo, 13, Madrid.
El nombre de la tienda viene por la canción de los Who.

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