No me gustan las malas palabras

NO ME GUSTAN LAS MALAS PALABRAS. ¡Y eso que los argentinos somos “muy mal hablados”! dirían las viejas, entre las que me incluyo. Las digo en ciertas circunstancias por ejemplo cuando estoy muy enojada, pero no me gustan. Me molesta ver películas con muchas malas palabras, escuchar conversaciones donde una sobre tres palabras son malas palabras. Antes uno sabía dónde, cómo y cuándo largar alguna mala palabra. Hoy no hay límite. En radio, en televisión, en las películas, en las entrevistas… todos dicen malas palabras como algo natural a nuestro idioma. 
Pero bueno, la curiosidad mata al hombre y al gato (pero ayuda al tigre a sobrevivir según Paulo Coelho o no se quién) y cuando mi amiga Edwina me pasó el dato de este libro, entré a distintos sitios para saber de qué se trataba. Y aquí me ven compartiendo un libro de Adam Mansbach que se llama “Go the f…to sleep”  y que se vende como pan caliente.


Según la ficha  en Lecturalia el autor es un escritor y profesor de universidad americano. Adam Mansbach ha ganado premios como el California Book Award y logró un gran éxito con su novela Angry Black White Boy, que fue destacado por la sociedad PEN/Faulkner. Sin embargo, su obra más conocida a nivel internacional es el cuento para padres:¡Duérmete ya, joder! que ha llegado a ser número uno en ventas de la librería online Amazon.

Las opiniones sobre el libro son variadas. Unos dicen que es un libro aburrido, otras que es un acierto. Unos dicen que no vale nada, otros que vale más por la publicidad que se le ha dado que por lo que es en realidad, y otros que es ideal para padres cansados con sentido del humor. Bueno o malo, el libro está causando furor en Estados Unidos. El sueño americano existe. 

Su título tiene diferentes y elegantes traducciones en español como: Duérmete ya, ¡Joder!  o ¡Duérmete de una puñetera vez! o ¡Dormíte carajo! si quisiéramos argentinizar los términos. 

Sigo leyendo el comentario de Lecturalia:

El libro tiene apenas treinta páginas y catorce poemas, que pronto se calcula que estarán traducidos a más de 20 idiomas y que expresan la frustración de un papá ante el ritual de hacer dormir a su hija.   
La historia de este suceso empezó en Facebook, donde Mansbach daba a conocer “su frustración por las pruebas de paciencia a las que le sometía su hija Vivien”
Animado por sus amigos, Mansbach pasó los versos al papel y Ricardo Cortés, reconocidísimo ilustrador, se encargó de dar vida a los textos con unas ilustraciones tan bonitas como inquietantes.
Una pequeña editorial neoyorkina Akashic Book se interesó por el libro y lo incluyó en su programación para el otoño 2011.
Sin embargo, un contratiempo precipitó las cosas: la copia que Akashic había enviado de forma estrictamente confidencial a algunos libreros se filtró y, a medida que los que lo leían se entusiasmaban, más copias del libro circulaban en internet. Y ocurrió algo inesperado, las reservas del libro en Amazon
crecieron espectacularmente, todos querían un ejemplar del librito. Asombrados del éxito que estaba teniendo, Akashic adelantó el lanzamiento a mediados de junio.
Durante las primeras cuarenta y ocho horas el libro vendió 100.000 ejemplares. A día de hoy, la edición americana supera los 400.000 ejemplares, se ha convertido en el número 1 de todas las listas de bestsellers y artistas como Samuel L. Jackson y Werner Herzog han dado voz a su formato audio y Hollywood está trabajando en su adptación cinematográfica.
Duérmete ya, ¡joder! es un cuento para dormir dedicado a los padres que viven en el mundo real.


Es cierto que todos los que tenemos o hemos tenido niños a nuestro alrededor conocemos la odisea que a veces resulta acostarlos. La experiencia puede ser agotadora. En mi caso fue 4 veces agotadora.
La fantasía de que los pequeños con olor a dentífrico y piyamas soñados se duermen como querubines después de contarles un cuento, es mentirita.    
Pero a pesar de la ardua tarea de “acostar a los niños”, de “un cuento y a la cama”, de "una historia más y basta", les confieso que para mí fue una etapa encantadora. Sentí un gran vacío cuando mis hijos empezaron a leer solitos y dejaron de pedirme un cuento antes de ir a dormir.  
Esta es una razón más, pese al éxito, para no comprar el libro Go the f…to sleep. Pero como en la variedad está el gusto, les dejo este vídeo por si les interesa.  



Enlaces de interés: 
http://mireyaviacava.blogspot.com/p/cuentos-para-leer-y-contar.html- En la página de mis "Cuentos en el camino" encontrarán "La Hora de las malas palabras". Una historia que escribí hace mucho tiempo, cuando mi hijo más chico me preguntó:  ¿Puedo decir malas palabras?. 


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